50 aniversario de Garabandal en vivo

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Amaneció el día grande en Garabandal con un agradable cielo azul limpio y radiante que el sol calentó progresivamente, recordando que también había llegado el verano a la montaña.  La Misa, acto principal de la conmemoración, estaba programada al mediodía. El escenario no podría ser la pequeña parroquia del pueblo pues está apuntalada con gruesas vigas en su interior desde hace pocos meses en que unas obras de ampliación removieron un lateral de los cimientos y estuvo a punto de derrumbarse todo el edificio. Por ello se ha preparado en el atrio de entrada lateral, frente a la pequeña plaza del pueblo, un entarimado sobre el que luce el altar con sus mejores galas, flanqueado por las imágenes del patrón San Sebastián, la Virgen, un gran crucifijo y un ángel. El pequeño recinto vallado de entrada a la iglesia sirve de modesto lugar privilegiado para albergar a testigos relevantes en la historia de las apariciones y otras personas distinguidas en la ceremonia. Por la plaza se distribuyeron ordenadamente varios cientos de sillas para los asistentes.

Hace 50 años en esta fecha se celebró la fiesta de la Anunciación de la Virgen María. Este año, sin embargo, coincide con la Festividad del Corazón Inmaculado de María es decir con la devoción que Nuestro Señor quería impulsar a través de las apariciones de la Virgen en Fátima. Una nueva coincidencia que nos recuerda que Garabandal es continuación del mensaje en Fátima. Ayer, final de un ciclo de 50 años, celebraba la Iglesia la festividad del Sagrado Corazón. Hoy parece que la festividad abre un nuevo periodo, que estará marcado por la Omnipotencia suplicante del Corazón Inmaculado de María.

Poco a poco la pequeña plaza se llenó de personas procedentes de todos los rincones del mundo. Particularmente encontré peregrinos españoles de casi todas las regiones de nuestro país, así como de Francia, Inglaterra, Italia, Portugal, Puerto Rico, Perú, Argentina, México, Estados Unidos y… una numerosa peregrinación de Ucrania. En este país el Beso de la Virgen de Garabandal ha sido especialmente fecundo en curaciones milagrosas, que pueden verse en diversos videos en internet. Sin duda en ello ha tenido que ver la actitud favorable de la jerarquía eclesiástica, comenzando por el Cardenal Lubachivsky, para exponer en Ucrania públicamente la historia, el mensaje y organizar actos de veneración pública de objetos besados por la Virgen en Garabandal.

50_aniversario_vivoCerca del altar, están algunas de las personas que forjaron la historia de Garabandal. Presentes de uno u otro modo las cuatro niñas, ya mujeres, a las que la Virgen habló en aquellos años: Loli desde el Cielo, Jacinta físicamente allí, Conchita a través de una carta leída por el párroco en la homilía y Mari Cruz providencialmente en Medjugorje, señalando otro lugar del plan de Dios para los últimos tiempos. A su lado Madre Nieves, María Josefa, José Luis, Santiago, Beni y otros muchos que tanto han hecho por extender el mensaje de la Virgen.

La ceremonia, presidida por D. Rolando, párroco de Garabandal, comienza con su voz sonora cantando una estrofa especialmente significativa en labios del pastor de aquel lugar: “Ave, Ave, Ave María. El 2 de julio la Virgen María bajo de los cielos a Garabandal, Ave, Ave, Ave María,…” Es un fuerte e inesperado aldabonazo, para todos los que hemos sufrido tantos años de indefinición de los eclesiásticos diocesanos locales. Después al final de la homilía, lee una carta de Conchita escrita para la ocasión. En ella, tras agradecer la oportunidad, Conchita recuerda el segundo mensaje público del 18 de junio de 1965: “(…) Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas almas. A la Eucaristía se le da cada vez menos importancia (…)”.

Todo aquello sonaba en mí interior como algo mucho más profundo de lo que se veía exteriormente. Desde que éste pequeño pueblo fue escogido por el Cielo como segundo Nazaret en la historia, parece que ningún detalle de lo que allí ocurre es casualidad. Aquel escenario, que nadie habría aventurado hace tres meses, con una iglesia en pié pero en ruinas, un altar cara a la plaza pública y un mensaje universal ante gentes de muchos países parecía un nuevo y profundo reflejo de la situación de desmoronamiento actual de la Iglesia universal, de la incertidumbre social por la situación de un mundo en crisis, al que de nuevo el Cielo ofrecía el mismo mensaje que desoyó hace 50 años. Aquella pequeña plaza, llena de gentes de tantos países, representaba para mí mucho más que algo local. De nuevo, el Cielo como ocurrió en tiempos de Nazaret, mostraba a los hombres lo grande a través de lo sencillo, casi de lo que sus ojos desprecian.

Al terminar la ceremonia, como narran los testigos de antaño, resultaba difícil dejar aquel lugar. Finalmente, tras un sencillo almuerzo, interrumpido por varias dedicatorias de ejemplares de mi reciente libro sobre Garabandal, subí a los Pinos. Por aquellos 8 pinos que aún quedan sanos, desfilaron durante toda la tarde sin prisa un constante ir y venir de personas de toda edad y condición. Consideraba la importancia de aquel sencillo paraje en el que algún día ocurrirá el mayor Milagro después de la Resurrección de Jesucristo. Mientras transcurría el tiempo, junto al canto de los pájaros, se escuchaba en la lejanía la conferencia de José Luis sobre los hechos que allí sucedieron y, más tarde, el Santo Rosario rezado por centenares de personas en la plaza del pueblo. Me sentía afortunado pensando que aún es posible disfrutar de la paz de aquel lugar tan especial sin aglomeraciones. Lugar especial por lo que allí ha ocurrido y por lo que aún ocurrirá junto a aquellos ocho árboles de la vida. Dentro de algún tiempo, cuando entre ellos se asiente una señal de fuego divino, que será la principal fuente de esperanza para el hombre en un mundo dominado por el odio del Anticristo, probablemente no será fácil visitarlo como ahora.

Finalmente comenzaron a sonar fuertes truenos de una tormenta vespertina que se acercaba. También aquello parecía símbolo de tiempos venideros. Bajando por la empinada Calleja reviví con mi imaginación la dificultad de las marchas estáticas nocturnas de las niñas que les permitía hacer aquel camino, marcha atrás, a toda velocidad y sin tropiezo. Sin duda aquello no era un “circo” que el Cielo patrocinaba. Posiblemente la razón vuelve a estar en los próximos tiempos anunciados en los que quien no tenga la vista absolutamente fija en nuestra Madre tampoco podrá caminar por el difícil camino que nos espera sin acabar tropezando y por el suelo.

Casi al terminar la pedregosa cuesta me volvieron a reconocer y comencé a responder preguntas sobre los temas que trato en mi libro. A la tercera pregunta convinimos que lo mejor era tener una tertulia en algún lugar más habitable. Terminamos reunidos algo más de una docena de personas en una de las casas del pueblo, hoy ya arregladas. La conversación se prolongó durante cuatro horas, hasta altas horas de la madrugada, aunque a todos nos pareció, como antaño contaban las niñas, poco más de “un minutín”.

 

Nota: Si desea más información sobre las apariciones de Garabandal y/o los acontecimientos del 50 aniversario además de las referencias de enlaces anteriores, puede visitar algunos de los siguientes enlaces:

Charla resumen del libro "Garabandal, 50 años después"

Otras Charlas sobre Garabandal de Antonio Yagüe

Garabandal, acontecimientos por venir

Garabandal, fin de los tiempos y fin del mundo

                Testimonios y videos sobre el 50º aniversario en Garabandal
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