5 de noviembre: Fecha real de la Concepción Inmaculada de María

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inmaculadaEn diversos lugares de apariciones marianas como Medgujorge o El Escorial, la Virgen ha dicho que su nacimiento ocurrió un 5 de agosto. Ese día, está marcado en el santoral por la festividad de la Virgen de las Nieves, determinado por el milagro de una nevada milagrosa en Roma en ese día del año 352, que originó la construcción de la actual basílica de Santa María la Mayor. También en ese día, años más tarde, el Papa leyó en Roma el texto del Dogma de la Maternidad divina de María proclamado por el Concilio de Éfeso en el año 431.

De acuerdo con esta premisa, la concepción inmaculada de María habría sido 9 meses antes, es decir un 5 de noviembre. La tradición habla de que San Joaquín y Santa Ana, que ya eran ancianos, tuvieron un encuentro bajo la Puerta Dorada del Templo de Jerusalén que han descrito algunos místicos como la Beata Ana Catalina Emmerick o María de Jesús de Ágreda.

Para la concepción inmaculada de la Virgen cuenta la Beata Ana Catalina que Joaquín recibió, por ministerio de un ángel, el sacramento del Arca de la Alianza. Sobre este sacramento habla largo en sus visiones y en el episodio del pecado original señala que al dejar Adán su lugar en la colinita para ir hacia Eva, que lo llamaba, se aproximó el Señor por detrás de él y le quitaba algo de su cuerpo. Tuve la persuasión de que de ello debía salir la salud del mundo. Tuve una vez, en la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, una visión de Dios sobre este misterio.(…) He visto cómo la segunda Persona de la Santísima Trinidad descendió sobre Adán y con una especie de cuchillo retorcido le sacaba esa bendición antes que consintiese en el pecado. En el mismo momento he visto salir, como del costado de Adán, de donde se le había sacado la bendición, a la Virgen Inmaculada y remontarse como una nubecilla luminosa hasta Dios en su gloria.

En su obra Mística Ciudad de Dios, María de Jesús de Ágreda dice tratando de la concepción inmaculada de María: En entrambos concurrieron la naturaleza y la gracia: aquélla cortés, medida, y sólo en lo preciso e inexcusable, y ésta superabundante, poderosa y excesiva, para absorber a la misma naturaleza no confundiéndola, pero realzándola y mejorándola con modo milagroso, de suerte que se conociese cómo la gracia había tomado por su cuenta esta concepción, sirviéndose de la naturaleza lo que bastaba para que esta inefable hija tuviese padres naturales.(…) Estuvieron en esto sus padres gobernados con la gracia, tan abstraídos de la concupiscencia y delectación, que le faltó aquí a la culpa original el accidente imperfecto que de ordinario acompaña a la materia o instrumento con que se comunica. (…) Porque siendo conveniente que en lo sustancial de su concepción fuese engendrada por el orden que los demás hijos de Adán, fue también convenientísimo y debido que, salvando la naturaleza, concurriese con ella la gracia en toda su virtud y poder; señalándose y obrando en ella sobre todos los hijos de Adán, y sobre el mismo Adán y Eva, que dieron principio a la corrupción de la naturaleza y su desordenada concupiscencia.

De este modo se puede decir que con la concepción inmaculada de María dieron comienzo los cielos nuevos y la tierra nueva que anunció el profeta Isaías (65,17 y 66,22) y cuya realización completa recuerda San Pedro que es la promesa que esperamos (2 Pe 3, 13). Por tanto, aquel 5 de noviembre no fue un día más, sino el comienzo de la materialización de las promesas de la Redención. Por ello es lógico esperar que Dios dejara marcado este suceso en la Creación a través de los astros.

Para indagar qué señal pudo ser debemos saber el año. María de Jesús de Ágreda precisa que nuestro Señor y la Virgen se llevaban una diferencia de 16 años, lo cual concuerda con la tradición. En el video de la serie Complementos número 14 “Luz para las Naciones. La verdadera fecha de Navidad” explico con detalle los argumentos por los que la fecha de Nacimiento de nuestro Señor fue el 8 de septiembre del año 2 a. de C. Por tanto nuestra Señora nació el 5 de agosto del año 18 a. de C. y su concepción inmaculada ocurrió el 5 de noviembre del año 19 a. de C.

En ese día en el firmamento se produjo una conjunción del Sol con el planeta Venus. Su simbolismo es un encuentro entre Dios (Sol) y la Virgen (Venus) que encaja perfectamente con lo que ocurrió en ese día. El lugar del cielo en el que se dio la conjunción es el pie de Ofiuco que pisa la cabeza de Escorpio. Su simbolismo lo he tratado en el video 5 de la serie Complementos “Santos y Sabios Reyes Magos. El tiempo de la mirra”. Se trata en definitiva de aquella famosa frase del Génesis Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, mientras tú le herirás en el talón (Gen. 3, 15). Hasta aquí una importante sorpresa que algunos podrían pensar es pura casualidad.

Pero esto no es así porque el proceso de aparición de los cielos nuevos y la tierra nueva tiene otros dos hitos históricos. El primero lo marca la aparición de la Virgen de Guadalupe en México el día 12 de diciembre de 1531, como Mujer del Apocalipsis, dejando una imagen milagrosa que se venera desde entonces en toda la cristiandad. La conmemoración de su aparición se celebra con oficio litúrgico propio. El texto del Apocalipsis (12, 2) recuerda que la Mujer está encinta y grita al sufrir los dolores del parto y los tormentos de dar a luz. Por tanto ese día se podría decir que marca el comienzo de la etapa final de la batalla de la estirpe de la Mujer contra la estirpe de la Serpiente, que culminará con el fin de los tiempos y la llegada de los nuevos cielos y la nueva tierra. En ese día también se dio en los cielos una conjunción del Sol con Venus, marcando por segunda vez el simbolismo de lo que ocurría en la historia de los hombres. En este caso el lugar escogido del cielo también es plenamente significativo del momento de la historia de la Redención. Se trata de la constelación de Sagitario, el hombre-caballo, dos naturalezas en una persona, símbolo de Jesucristo, que dispara flechas al Escorpión.

Por último, la siguiente fecha significativa del proceso es la propia aparición de los cielos nuevos y la tierra nueva en la historia. En el video 1 de la serie sobre el patrón profético de los Macabeos “Motivos de la abominación desoladora”, explico al final que esa fecha coincide con los 1335 días profetizados por Daniel a partir de la fecha de la abominación de la desolación y es el 27 de marzo del año 2021. En esa fecha coincide nuestro Sábado Santo y el 14 de Nisán o Pascua judía. Y en esa fecha en el firmamento también se dará una nueva conjunción del Sol con Venus. En esta ocasión la conjunción ocurrirá en la constelación de Piscis, sobre el pez que se dirige a beber el agua del Aguador (Aquario), el agua viva que salta a la vida eterna, la única que saciará la sed de Dios que tiene el hombre desde el día del pecado original.

En conclusión, con el Salmo 19 podemos asegurar y cantar que los cielos pregonan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Y una de las principales que pregona es el anuncio de la concepción inmaculada de nuestra Madre, la Virgen María

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